Páginas

Cómo prevenir el Cáncer.

La presente información es extraída de  World Cancer Research Fund International (WCRF International), cuyo sitio puedes consultar en http://www.wcrf.org/
Hace aproximadamente 15 años que científicos de todo el mundo comenzaron a revisar las evidencias que relacionaban el papel de la dieta con la aparición de ciertos tipos de cáncer. Desde entonces son muchos los estudios e investigaciones que tratan de determinar el papel de los alimentos como protectores frente al cáncer o, por el contrario, su potencial carcinógeno. Algunas de las creencias más asentadas han resultado desmentidas posteriormente con cifras más actualizadas y algunas sustancias pretendidamente protectoras, han sido denostadas posteriormente.

CARNES ROJAS



Los datos más contundentes se conocieron en 2005, cuando se ratificó definitivamente la relación de la carne roja con ciertos tumores de colon.

El estudio EPIC, en el que participaron cinco centros españoles, se convirtió en la última de una larga serie de evidencias en las que el exceso de carne roja se ha asociado con un aumento del riesgo de cáncer colorrectal. La misma investigación sirvió para 'tranquilizar' respecto al pollo que, de momento, no ha mostrado que aumente el riesgo de cáncer.
En 2006, el abuso de carne roja en la dieta se relacionó con otro tipo de cáncer, el de mama; especialmente en el caso de los tumores que crecen influenciados por la acción de las hormonas. Concretamente, y según esta investigación, las mujeres que tomaban más de una ración o ración y media de estos productos al día (salchichas, hamburguesas, cerdo, beicon, perritos calientes...) tenían hasta dos veces mayor riesgo de desarrollar un tumor de mama hormonodependiente' que quienes limitaban su ingesta de carne a tres o menos raciones a la semana. Un hecho confirmado de nuevo en 2007 por un trabajo de la Universidad de Leeds (Reino Unido) publicado en el 'British Journal of Cancer'.

Aunque son varias las posibilidades que se han apuntado en los últimos años, incluidos ciertos procesos químicos cancerígenos que podrían desencadenarse durante el proceso de cocinado, todo parece indicar que las culpables de esta asociación son dos sustancias presentes en la carne, la hemoglobina y la mioglobina, capaces de desencadenar la formación de sustancias cancerígenas en el intestino. Las grasas saturadas y la presencia de hormonas de origen animal en la carne son otros de los factores que también se han apuntado.

EL PESCADO


El estudio EPIC descubrió también que los ciudadanos que comían pescado habitualmente tenían hasta un 30% menos de probabilidades de desarrollar un tumor de colon.
Nadie duda de los beneficios cardiovasculares de los ácidos grasos omega 3, presentes sobre todo en las variedades de pescado azul.
El pescado se transforma en un potente aliado para la prevención de diferentes tipos de cánceres.

FRUTAS Y VERDURAS


Desde la publicación del último informe de la World Cancer Research Fund, en 1997, muchas cosas han cambiado. Aquel año, las evidencias indicaban que el consumo de frutas y verduras reducía la incidencia de tumores tan dispares como el de boca, esófago, pulmón, estómago, colon, páncreas, mama o vejiga. En noviembre de 2004, especialistas de la Universidad de Harvard (EEUU) desmontaron esta teoría y en un estudio con enfermeras y profesionales de la salud señalaron que estos alimentos protegían el corazón, pero no evitaban el cáncer.
Este mismo año, una nueva investigación les daba la razón y desmentía la pretendida protección de frutas y verduras contra el cáncer de mama. En 2007, un gran estudio con más de medio millón de estadounidenses retirados, apuntaba el papel protector de estos alimentos frente a los tumores de cabeza y cuello (boca, nariz, garganta...) cuando se consumían abundantemente a lo largo del día.
Pese a todos estos datos, la controversia no está del todo clara y la recomendación de tomar cinco piezas de fruta al día y mantener una dieta rica en verduras sigue teniendo validez. Los especialistas recuerdan todos los beneficios de estos ingredientes para muchas otras cosas.
Sin embargo, ¿a qué se deben estas discrepancias entre los estudios previos y posteriores a 1997? Como apuntaba en las páginas de la revista 'The Lancet' John Potter, del Centro Oncológico Fred Hutchinson, en Washington (EEUU), podría tratarse de una cuestión metodológica; o de los cambios que se han producido en el cultivo de estos alimentos, que podrían haber alterado algunos de sus nutrientes esenciales; o incluso deberse a la heterogeneidad de enfermedades tan diversas como las que agrupa la palabra 'cáncer'. A su juicio, hace falta todavía un gran estudio internacional que aclare la cuestión; y la propia World Cancer Research Fund anuncia su nuevo documento para este mismo 2007.
 LAS BEBIDAS
 
El abuso del alcohol es un conocido factor de riesgo en la aparición de tumores de garganta, laringe, esófago, estómago e hígado, entre otros. Además, esta relación es especialmente acentuada en las personas que combinan este hábito con el consumo de tabaco.
En 2004, por otro lado, especialistas reunidos en un congreso de gastroenterólogos celebrado en Nueva Orleans (EEUU), advirtieron contra el abuso de las bebidas gaseosas, por el riesgo de que éstas aumenten el riesgo de cáncer de esófago. Entre los mecanismos que podrían explicar esta relación, señalaron que estos productos carbonatados provocan una dilatación del estómago que ocasiona reflujo gastroesofágico, ya relacionado con este tipo de tumores.
LA SOJA


Los efectos de la soja están, desde hace años, en el centro de la polémica. El hecho de que los japoneses tengan una incidencia mucho menor de ciertos tipos de cáncer ha llevado a relacionarlo con los efectos protectores de la soja, tan presente en su dieta. Sin embargo, las investigaciones con suplementos artificiales en sujetos occidentales no son tan claras y algunos estudios los relacionan incluso con cierto incremento del riesgo de cáncer de mama. Hasta que se lleve a cabo una gran estudio que aclare definitIvamente los riesgos o beneficios de este producto, los expertos recomiendan un consumo moderado de soja natural y evitar la ingesta de suplementos que sustituyan a las fuentes naturales.
Hay que tener en cuenta además, gran porcentaje de la Soja (Soya) modificada genéticamente (transgénica) tiene uno de los más altos índices de contaminación por pesticidas. Si vas a consumir Soja, debes asegurarte que sea de origen orgánico.

 
 LAS GRASAS SANAS



Las grasas, en pequeñas cantidades, forman parte esencial de una dieta sana. Sin embargo, no todas las grasas tienen el mismo efecto sobre nuestro organismo. Mientras la mayor parte de la gente abusa de las grasas saturadas, las que proceden de la carne o productos lácteos, capaces de elevar los niveles de colesterol 'malo'; el consumo de grasas poli o monoinsaturadas suele ser más limitado.
Los famosos ácidos grasos 'omega3' que se ingieren a través del pescado, o ciertos componentes del aceite de oliva, han demostrado un claro efecto beneficioso para el corazón. Su relación con el cáncer, por el contrario, no es de momento tan concluyente.
Algunos de los trabajos más avanzados con el aceite de oliva se han llevado precisamente a cabo en España, donde un grupo de científicos demostró los efectos anticancerígenos del ácido oleico, uno de los ingredientes de nuestro condimento más preciado. Sin embargo, habrá que esperar hasta ver si sus trabajos de laboratorio tienen su reflejo en pacientes.

LOS SUPLEMENTOS

Los científicos consideran que es la compleja mezcla de minerales, vitaminas y nutrientes que se ingiere a través de una dieta variada la que puede prevenir la aparición de ciertas enfermedades. El mismo efecto, advierten, no puede lograrse mediante suplementos dietéticos que, en algunos casos, pueden tener incluso riesgos para la salud si se toman en dosis elevadas.


La revisión más reciente sobre este tema, publicada en la revista 'The Journal of the American Medical Association' este mismo año, ha puesto de manifiesto que los suplementos de betacaroteno y las vitaminas A y E pueden incluso aumentar ligeramente el riesgo de mortalidad.


Decálogo Europeo del Cáncer.

Los 10 principios claves para prevenir el cáncer.


1. Eliminar el tabaquismo.
 2. Evitar el alcohol.
 3. Moderar las exposiciones solares.
 4. Evitar el contacto con los cancerígenos químicos reconocidos.
 5. Dieta rica en frutas, vegetales y cereales con fibra.
 6. Consumir alimentos con poca grasa, y evitar los excesos de peso.
 7. Consultar al médico ante la aparición de bultos, cambios en lunares, o cicatrices anormales.
 8. Consultar al médico ante la persistencia de ronquera, tos, cambios en el ritmo intestinal, pérdida de peso injustificada.
 9. Hacerse regularmente un frotis (citología) vaginal.
10. Mamografías periódicas a partir de los 50 años.


 El mapa del cáncer.


Saber a que tipo de cáncer estás expuestos, según la zona en que vivas es fundamental para su prevención.
El cáncer de cuello de útero sigue siendo una de las principales preocupaciones en los países en desarrollo, según han puesto de manifiesto dos de los expertos participantes en el III Congreso de Oncología para Estudiantes celebrado recientemente en la Universidad de Navarra. La mayoría de los 11 millones de muertes por cáncer que se registran cada año en el mundo se registran en las zonas más desfavorecidas del planeta.
Ángel Gil de Miguel, catedrático de Medicina Preventiva de la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid, y William Campbell, del Hospital Herrera Llerandi, de Guatemala, han dibujado en Pamplona el mapa del cáncer de los países pobres. Y el resultado final muestra importantes diferencias con respecto a los países más desarrollados.
"La mayor mortalidad en las zonas subdesarrolladas", ha explicado Campbell a elmundo.es, "está causada por el cáncer de cérvix (de cuello de útero) y los tumores gástricos; aunque también por el cáncer infantil".
Concretamente, en el África subsahariana, el sarcoma de Kaposi en los varones y el cáncer de cuello de útero entre las mujeres son los dos tumores más prevalentes. Este último, explica el profesor Gil de Miguel, provoca allí 10 veces más muertes que en los países europeos; "una situación que podría cambiarse con la puesta en marcha de adecuadas campañas de diagnóstico precoz con citología".
"Y para ello la comunidad internacional juega un papel fundamental", ha exigido por su parte el doctor Campbell, "porque muchos de estos países no van a poder salir de esta situación por sí solos". Por ejemplo, la nueva vacuna contra el papilomavirus (el virus causante de la mayoría de tumores de cérvix), que ya está disponible en un gran número de países, también podrá llegar a las zonas más desfavorecidas gracias a un acuerdo de la Organización Mundial de la Salud (OMS) con las empresas fabricantes.

Otras regiones
Este cáncer ginecológico es también el principal problema de países como Tailandia o Indonesia, así como en gran parte de Latinoamérica, "donde prácticamente va en paralelo con el de mama", según el catedrático español.

Sin embargo, cuando el foco se desplaza hacia otras zonas del planeta, como China o Japón, los principales tumores son los de hígado o estómago, "seguramente por sus hábitos alimenticios"; mientras que en el norte de África, la situación empieza a reflejar bastante fielmente lo que ocurre en Europa, con una gran incidencia de cáncer de pulmón y de mama.
"El Magreb se occidentaliza", puntualiza el profesor Gil de Miguel; y es que gran parte de los tumores están relacionados con el estilo de vida, y estos países empiezan a sufrir a su vez las consecuencias negativas del tabaquismo o de una dieta rica en grasas.

A pesar de que la esperanza de vida en los países más pobres apenas ronda los 45 años, y de la prioridad por ir resolviendo antes otras necesidades básicas, el doctor Campbell ha insistido en que el cáncer es ya un problema; "que según las previsiones de la OMS irá aumentando en el futuro". Los países europeos, ha señalado, se han involucrado de manera muy importante en la lucha contra el sida y otras enfermedades infecciosas en estos escenarios, "pero el cáncer no debería quedarse atrás en esta lista de preocupaciones".

 

Estrategias para reducir el riesgo de cáncer.
Dra. Elena Ramírez García



 1. La restricción calórica y sus efectos beneficiosos contra el envejecimiento y el cáncer. Comer menos pero con garantías de tomar suficientes vitaminas, minerales, grasas e hidratos de carbono y proteínas. Esta prescripción obra milagros en la salud y longevidad de todos los animales incluido el hombre. 


2. Los nutrientes para vivir más: los ácidos grasos omega 6 y 3, las grasas monoinsaturadas, los esfingolípidos, los fitoestrógenos, las vitaminas, los oligoelementos como el selenio, los aminoácidos , las diothiolthioninas, los isothiocinatos, los indol-3-carbinol, los compuestos alilsulfuros, las isoflavonas, los inhibidores de las proteasas, las saponinas, los fitoesteroles, hexafosfato, la luteina, el ácido fólico,  el licopeno, los flavonoides y la fibra dietética. Todos estos micronutrientes han demostrado un efecto protector contra el cáncer, sin embargo aun están por determinar sus efectos beneficiosos cuando se toman en compuestos, que de todos modos apuntan a ser mucho menores que tomar los alimentos que los contienen. Además estos principios activos están en su mayoría en los alimentos crudos y frescos y van desapareciendo con la conservación primero y con la elaboración o cocción después.

3. La alimentación para vivir más. Todos los estudios indican que hay efectos protectores en el consumo de frutas y verduras crudas en todas las localizaciones de cáncer 

- Ajo y derivados, 
- alcachofas,
- algas marinas, 
- repollo,
- lombarda y coliflor, 
 - calabaza, 
- cereales integrales, 
- cítricos,
- especies (guindillas, jengibre, albahaca, menta, alcaracea), 
- espárragos, 
- espinacas, 
- grelos,  
- frutas rica en peptina como la manzana, 
- fruta y hortaliza de color rojizo (tomates, pimientos, zanahorias, sandía, albaricoque, melocotón, pomelo rosado), 
- frutos secos oleaginosos, 
- hojas de mostaza, 
- legumbres (lentejas, alubias rojas y blancas, garbanzos, habas, guisantes y soja roja, negra y verde), 3.20. - Oliva, 3.21. -  patata, perejil, 3.22. - rábanos (también nabos y colinabos), 
- regaliz,
- remolacha, 
- romero
- semillas de lino, 
- sésamo, 
- setas, 
- té, 
- uvas negras, 
- zumos de frutas.



4. Las proteínas vegetal tienen un efecto beneficioso sobre la salud que no tiene la proteína animal. Además de prevenir el cáncer evita la osteoporosis y regula la tensión arterial.


5. Hay que dejar de fumar totalmente. Recetas e información para dejar de fumar. El simple consejo “y deje usted de fumar” está demostrado que no sirve para nada. Las encuestas a fumadores entre jóvenes sorprende el hecho inesperado de encontrar que un gran número de ellos quieren dejar de fumar pero no saben o no son capaces de conseguirlo. Así en Estados Unidos la mitad de los adolescentes de 17 y 18 años que fuman han intentado dejarlo sin éxito dejar de fumar y en el Reino Unido un 65 por ciento de los jóvenes entre 16 y 19 años han hecho al menos un intento para dejar de fumar y la mitad de ellos varios intentos más.


6. La salud hormonal es la clave contra el cáncer de mama, ovario, útero, próstata y testículo. Las mujeres sufren muchos más cánceres del sistema reproductor que los hombres. El correcto funcionamiento  hormonal podría acabar con el 95 por ciento de todos ellos.  La salud hormonal comienza en la infancia. La mayoría de las toxinas que degeneran los tejidos reproductores (mama, ovarios y útero en la mujer y próstata en el hombre) se acumulan en los tejidos grasos. Una alimentación rica en alimentos cárnicos y pobre en verduras y cereales  además de contribuir a elevar los niveles de colesterol, las proteínas animales, casi al final de la cadena alimentaria, con frecuencia están contaminadas de pesticidas, herbicidas, fármacos y sustancia tóxicas que suelen encontrarse en el entorno agrario. Todas estas sustancias cancerígenas se depositarán en sus incipientes órganos reproductores y son susceptibles de producir tumores cuando comienza la pubertad. Por el contrario los alimentos que contiene fitoestrógenos (la soja, las legumbres, los frutos oleaginosos, el té verde, la melisa y en general los cereales) son fuentes de determinadas formas de isoflavonas encontradas en la soja (la genisteína y la daidzeína) ayudan a regular el balance hormonal en la mujer y a prevenir el cáncer de mama (Horn-Ross, 1995), y tienen una gran potencial  antioxidante. En el caso del hombre fitoestrógenos como el coumestrol y el daidzein, se encuentran en el suero y la orina de poblaciones donde la incidencia de cáncer de próstata es baja, y en este caso el mecanismo de prevención podría remontarse al período neonatal (Auml M, 1995). 
 El siguiente paso a dar en la salud de nuestros hijos es evitar la obesidad. La obesidad en la infancia produce un desarrollo precoz e incompleto de los órganos reproductores. La insuficiente diferenciación de los tejidos y glándulas hormonales es la antesala del cáncer de los órganos reproductores. Una adecuada dieta baja en grasas y rica en frutas y verduras así como el ejercicio físico diario puede asegurar la salud de nuestros hijos.



7. Ejercicio y la prevención del cáncer.  Durante la última década la actividad física se ha reducido drásticamente en la vida diaria. Estudios epidemiológicos prospectivos sugieren  que el ejercicio físico tiene unos beneficiosos efectos en la prevención del cáncer,  la diabetes mellitus, y en el control de los factores de riesgo de la enfermedad coronaria. Forma física total. El ejercicio puede llevar a la forma física, pero no necesariamente a la forma física total. Ir corriendo al trabajo o a la compra y cortar el césped no significa estar en forma. Una actividad intermitente y no sostenida al menos 20 minutos al 70 por ciento del mayor rendimiento cardíaco no es comparable con una actividad aeróbica. Es el caso del trabajo cotidiano y la actividad diaria que pueden originar cansancio y agotamiento, en lugar de hacer que te sientas centrado y revitalizado. Las ventajas de la forma física integral son: mayor fuerza, seguridad y resistencia; menos dolores, mejor postura y menos dolores de espalda; energía y vitalidad; mejor digestiones de los alimentos; sueño más reparador; más capacidad para controlar la ansiedad y el estrés; mejor coordinación y armonía en los movimientos; mejor apariencia; confianza en sí mismo; claridad, mejor toma de decisiones; mejor sexualidad.


8. Hay que reducir el consumo de bebidas alcohólicas a un 5 por ciento de las calorías de la dietaEl alcohol está presente en nuestra cultura, aunque todavía no ha dejado de ser una sustancia polémica. A tenor de los datos existentes, el alcohol proporcionó durante ciertas épocas un porcentaje importante de las calorías diarias. Pero desde la óptica de los conocimientos actuales, ¿Cómo debemos entender el alcohol?., Sus efectos tóxicos son bien conocidos pero su margen de tolerancia varía en función de las personas.


9. Las infecciones causan un 5 por ciento de las muertes por cáncer en países desarrollados. 
 El porcentaje es mayor en los países en vías de desarrollo, donde la asociación del cáncer con infecciones es la más fuerte llegando a implicar a más de  la mitad de los cánceres de estos países. En España se podría prevenir  el 70 por ciento del cáncer de cervix, el cáncer gástrico, el 30 por ciento de los cánceres de laringe superior, Hodgkin y el 10 por ciento de los linfomas no Hodgkin.


10. Las hierbas en la prevención del cáncer. Hasta el siglo XVlll toda la farmacopea, occidente y oriente, provenía de productos vegetales, sin embargo la comercialización de sus principios activos como fármacos casi hizo desaparecer las hierbas medicinales en occidente hasta que en 1985 la Organización Mundial de la Salud empezó a prestar atención a los éxitos alcanzados por Oriente en la buena solución de las enfermedades. La estrategia en Oriente consiste en el reconocimiento de la utilidad curativa de las plantas medicinales. 
GERDIX