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La risa suaviza el alma



¿Por qué esperar motivos? La vida tal como es debería ser suficiente razón para reír. Es tan absurda, es tan ridícula. Es tan hermosa... ¡tan maravillo­sa!
Es todo tipo de cosas al mismo tiempo. Es una gran broma cósmica.

La risa es la cosa más fácil del mundo si la permitís, pero se ha con­vertido en algo difícil. La gente ríe muy rara vez, y aun cuando lo hace no es una risa verdadera. Las personas ríen como si le hicieran un favora alguien, como si cumplieran un cierto deber.

La risa es diversión. ¡No es un favor a nadie! Igual que con el amor. También el amor es diver­sión. La risa es diversión. La vida es diversión. Pero, de algún modo, en la mente ha calado hondo que estamos cumpliendo con un deber.

No se debería reír para hacer feliz a otro, porque si nosotros no somos felices, no podemos hacer feliz a nadie. Simplemente deberíamos reír por voluntad propia, y sin que exista un motivo en particular.


Si empezamos a analizar las cosas, no seremos capaces de dejar de reír. Sencillamente, todo es perfecto para la risa, no falta nada, pero no lo per­mitimos. Somos muy mezquinos con la risa, con el amor, con la vida. En cuanto sepamos que se puede dejar de ser mezquinos, pasaremos a una dimen­sión diferente.

La risa es la verdadera religión. Todo lo demás es abstracto.